El catalizador es la pieza a la que más se culpa sin haberla visto. Sale un código de eficiencia, alguien dice «el catalizador» y se pide uno nuevo. A veces era eso. Otras veces era la sonda, y el catalizador nuevo sale con el mismo código.
Nosotros abrimos el catalizador y miramos la cerámica. Con eso se sabe en qué de estos casos estamos.
Obstruido, agotado, roto o sano
- Obstruido. La cerámica está tapada por depósitos, hollín o restos de aceite. Hay contrapresión, el motor se ahoga y puede perder potencia. Si la cerámica está entera, puede tener limpieza.
- Agotado. Por fuera y por dentro puede parecer bien, pero ya no cataliza. Una limpieza no lo recupera: toca cerámica.
- Roto, fundido o suelto. Grietas, zonas derretidas, cerámica que se mueve o restos sueltos en la carcasa. Toca cerámica, y además buscar qué lo causó.
- Sano. Pasa más de lo que parece. Si la cerámica está bien, te lo decimos y el problema hay que buscarlo en otra parte.
Antes de desmontar: lo que conviene descartar
Un catalizador no se juzga solo por el código. Antes de mandarlo, merece la pena mirar:
- Sondas lambda, sobre todo la posterior: si lee mal, el código puede aparecer con un catalizador correcto.
- Fugas de escape antes de las sondas, que meten aire y falsean la lectura.
- Mezcla y combustión: fallos de encendido, inyectores, consumo de aceite. Son también lo que suele fundir un catalizador.
- Si hay más de un cuerpo, cuál es el que da el problema.
No te diremos que el catalizador está mal sin haberlo visto, ni que está bien solo porque no hay código.
Cómo identificamos la cerámica
Para un catalizador sirven los mismos datos que para un filtro de partículas:
- Medidas exactas (longitud y diámetro, o ejes si es ovalada).
- Forma: redonda, ovalada o especial.
- Posición: pegado al colector o bajo el vehículo.
- Norma Euro y combustible.
- Número de cuerpos del conjunto.
- Referencias de la carcasa.
Las medidas finas las tomamos aquí con la pieza abierta. No se pide una cerámica hasta tener la referencia clara.
Un escape, varias cerámicas
En muchos motores actuales el catalizador no va solo: hay uno pegado al colector, otro bajo el coche, y en diésel también el filtro de partículas y el SCR. Cada cerámica tiene su función y su precio. No presupuestamos «el catalizador» sin saber cuántos cuerpos hay y cuál está afectado. Más en conjuntos de varios cuerpos.
La causa raíz va en el informe
Un catalizador fundido no se funde solo. Detrás suele haber combustión mala, consumo de aceite, inyectores o fallos de encendido. Si se monta cerámica nueva sin corregir eso, la nueva acaba igual.
En el informe separamos el defecto que vimos, el trabajo que hicimos, la causa si se ha podido confirmar y las causas posibles que no hemos podido verificar. Así sabes qué revisar en el motor antes de entregar el coche.
Síntomas que suelen llevar a un catalizador
- Testigo de motor con código de eficiencia del catalizador.
- Pérdida de potencia o motor que se ahoga al subir de vueltas, por contrapresión.
- Ruido de piezas sueltas dentro del escape.
- Olor fuerte en el escape o emisiones fuera de lo normal en la revisión.
Ninguno de ellos, por sí solo, confirma que el catalizador esté mal. Son motivo para mirarlo.
Qué recibes
Fotos del catalizador abierto, la decisión explicada (limpieza, cerámica o nada que hacer en la pieza) y, si la cerámica se ha dañado, lo que suele haber detrás para que lo revises en el motor.
Cómo nos lo mandas
- Retira sondas lambda y de temperatura y quédatelas.
- Si es un conjunto, mándalo entero.
- Por WhatsApp: matrícula o bastidor, kilómetros, síntoma, códigos y fotos.
- Mensajería a toda España en 24/48 h, ida y vuelta.
Mándanos fotos y datos y te decimos plazo; si hay que pedir cerámica, te lo confirmamos en cuanto tengamos la referencia. Más detalle en cómo enviarnos la pieza.
