Durante años, «filtro de partículas» quería decir diésel. Ya no. Muchos gasolina de inyección directa matriculados en los últimos años llevan un GPF (también llamado OPF): un filtro con cerámica de paredes que retiene las partículas que el motor de inyección directa sí produce.
Al taller le empiezan a llegar con los mismos síntomas que un diésel, y con la misma duda: ¿se limpia o no?
En qué se parece y en qué no a un FAP diésel
Se parece en lo que importa para decidir: es una cerámica que retiene partículas, se puede tapar, se puede agrietar y se puede fundir. Y la ceniza del aceite, que no se quema, se queda dentro.
No se parece en el ritmo. Un motor de gasolina hace mucho menos hollín y su escape va más caliente, así que el GPF suele regenerar con más facilidad durante la marcha normal. Por eso, cuando un GPF da problemas, conviene preguntarse qué está pasando con el motor o con el uso.
Otra diferencia práctica: en muchos coches el GPF va en el mismo cuerpo que el catalizador, o con la cerámica recubierta para hacer las dos funciones. Hay que saber qué pieza es antes de presupuestar.
Cuándo da problemas
Sin asegurar ninguna antes de abrir, lo que suele haber detrás:
- Consumo de aceite: la ceniza del aceite se queda en la cerámica y no hay regeneración que la saque.
- Uso muy corto: motor que casi nunca llega a temperatura.
- Mezcla rica o fallos de encendido: más partículas, y riesgo para la cerámica y el catalizador.
- Sensor de presión diferencial o sus tubos, que dan lecturas falsas.
Lo que hacemos
Lo mismo que con cualquier filtro:
- Identificación: matrícula o bastidor, motor, si el GPF va solo o con el catalizador.
- Apertura de la pieza y fotos de la cerámica.
- Decisión: limpieza si la cerámica está entera; cerámica nueva si está rota, fundida o agotada; o no reparable, y te lo decimos.
- Te lo enseñamos y autorizas.
- Vuelta a tu taller con las fotos y lo que conviene revisar en el motor.
Si el GPF va con el catalizador en el mismo cuerpo, miramos los dos. Más en conjuntos de varios cuerpos y en catalizadores.
Lo que una limpieza no arregla
Igual que en diésel: ni el consumo de aceite, ni la mezcla, ni los fallos de encendido, ni un sensor que lee mal, ni un catalizador agotado. Si la causa sigue ahí, el GPF vuelve a llenarse. En el informe te dejamos lo que vemos en la pieza que apunta a la causa.
Síntomas que nos llegan con un GPF
- Testigo de motor o aviso específico del filtro en el cuadro.
- Pérdida de potencia, más notable con el motor caliente y en carga.
- Códigos de presión diferencial o de restricción del filtro.
- Códigos de catalizador, cuando el GPF va en el mismo cuerpo.
Como el GPF es más reciente, todavía hay talleres que no lo tienen en la cabeza al diagnosticar un gasolina. Si el coche es de inyección directa y de los últimos años, vale la pena comprobar si lo lleva antes de buscar el problema en otra parte.
Qué recibes
Fotos del GPF abierto y, si va con el catalizador, de los dos cuerpos. La decisión explicada y lo que la pieza apunta sobre la causa: ceniza de aceite, hollín, cerámica dañada.
Cómo nos lo mandas
- Sondas lambda, de temperatura y de presión fuera.
- El conjunto entero si el GPF va con el catalizador.
- Por WhatsApp: matrícula o bastidor, kilómetros, códigos y fotos.
- Mensajería a toda España en 24/48 h, ida y vuelta.
Más detalle en cómo enviarnos la pieza.